Au revoir France . Selamaleykum Sénégal.

  • Votre visa s’il vous plaît.

¿A poco si necesitaba Visa…?

Ustedes me dirán: ¡Pero mijita, tantos pinches meses planeando el viaje y no haber investigado si necesitabas visa para entrar!

Pues sí. Pensé en mucho, menos en visas. Resultará presuntuoso pero el tener dos pasaportes en la bolsa me ha dado cierta seguridad durante toda mi vida viajera. Asumo, indebidamente, que todo se puede arreglar con mis dos pases dorados. Sobre todo con el gringo, lo cual no me enorgullece pero me ha sido de gran utilidad.

Esta vez, el plan era otro. Entré a Suiza como estadounidense y salí de España de igual manera. Sello de entrada, sello de salida, Unión Europea no te debo nada. Anto y yo pensamos desde un principio que sería más seguro recorrer tierras africanas como mexicana que como embajadora del país de las hamburguesas y las guerras (Amber, I love U!). En mi mente México es el país de los mariachis, los tacos y las sonrisas perpetuas, así que asumí que mi país y Senegal tendrían una relación de compadres y mi pase sería tan fácil como untar mantequilla en un pan recién tostado (acabo de desayunar).

Nuestra llegada al aeropuerto fue más bien, como untar mantequilla congelada en un birote duro.

3 horas, 17 000 CFA que (aprox. 500 pesos) Anto tuvo que donar al estado senegalés y un pasaporte gringo después, y todo se solucionó. No me pregunten porque fue necesario dar dinero si todos mis papeles estaban en orden, solo diremos que las mordidas acá no son facultativas, sino un paso obligatorio en el proceso diario de cualquier servicio público. En fin. Welcome to Senegal gringAstrid!

Ya con los pies puestos y legalmente en la tierra, nos propusimos a descubrir. Hace ya 10 días que nuestro avión aterrizó en la capital y muchas cosas han pasado desde esa noche.

El tiempo y la realidad aquí se han convertido en conceptos completamente distintos a los que yo conocía en mi antigua vida. Las camas de hospital y las noches de guardia en urgencias se ven tan lejanas en mi cabeza; las aulas de clases y mis deberes como profesora se sienten tan improbables; todo se ve borroso en mi memoria y hay momentos en los que incluso me trato de acordar como se sentía tener una casa, una cocina con luz, un mercado a 300 metros, vecinos que hablaban mí mismo idioma, oxxos por todas partes con precios fijos, un carro, otra moneda…

El idioma y la comunicación han tomado también una forma distinta de la que tenían hace apenas 11 días y aún más de la que figuraba en mi mente hace 9 semanas cuando dejé mi país y a mi gente. Aquí el idioma oficial es el francés, pero la comunicación real se da en Wolof. Ayer en una plática con un grupo de españoles, argentino y gambianos, aprendí algo que me impactó. Las personas que únicamente saben hablar este idioma jamás en su vida lo escribirán, porque carece de un alfabeto. Por el contrario, las personas que saben hablar francés, inglés o cualquier otro idioma pueden llegar a escribir según la fonética del Wolof, por lo tanto, la misma palabra se escribirá diferente ante los ojos de los extranjeros dependiendo el idioma que manejen. Por ejemplos Agua, se escribe según los franceses “Ndoox”, nosotros en México podríamos escribirlo “Ndooj”. Esto significa que no existen los post-its con “Apágale a los frijoles”, ni hay letreros en las puertas que digan “regreso en 15 minutos”. Es una tradición que depende cien por ciento de su transmisión oral y apuesta su supervivencia al cuidado que pongan las nuevas generaciones.  Al parecer gracias a esto whatsapp tiene un éxito enorme porque es posible comunicarse con mensajes vocales y en todas partes ves a las personas con manos libres hablando constantemente por teléfono, precisamente porque para los locales no bilingües, los mensajes de texto no son una opción.

Más importante aún, me parece hablar de la gente misma y la impresión que hasta hoy hemos tenidos gracias a la convivencia. La realidad es que tristemente, no he logrado enamorarme del capital humano de Senegal. Las generalizaciones son horriblemente asquerosas pero creo que no son más que el resultado del filtro constante de días, horas y minutos en contacto con algo o en este caso, con alguien. Por lo que, aunque groseras, casi siempre son sinceras.

La mayoría de los contactos que hemos tenido con la gente han sido por una necesidad inminente de hacer nuestro dinero, el suyo. No significa para nada que el aire sea inseguro, pero los senegaléses prefieren robarte frente a frente y con mirada inocente. Parte del desencanto que este pueblo en su mayoría musulmán (95% de la población) me ha causado es precisamente la incongruencia entre la práctica tan rígida y respetuosa hacia su Dios pero a la vez tan violenta y descarada ante el prójimo, principalmente si es de otro color, que se acerca con cara de perdido a pedir ayuda. Repito, esto es simplemente una generalización ya que nos ha sucedido 7 de cada 10 veces que tenemos contacto con un local, las otras han sido personas sinceras que nos han ayudado desinteresadamente y con una gran sonrisa. Pero, para seguir con mis sinceridades,  para un país con un paisaje semi desértico, extremadamente sucio y corrompido hasta el tuétano, me parece una tasa tristemente decepcionante para cualquier turista bonachón.

 

A pesar de lo negativa que pueda parecer mi generalización previa, esta semana ha sido rica; muchas cosas han pasado frente a nuestros ojos y por nuestras papilas; muchas cosas hemos olido y tocado y mucho ha tocado también nuestros corazones de pollo. Ya estando aquí siento que vuelvo a comenzar; siento volver a la etapa en que todo es desconocido, todo suena distinto; esa etapa en la vida en la que es normal no entender todo lo que se escucha y aun así divertirse. Me cuesta trabajo entender lo que es correcto, lo que es prohibido, lo que es bueno, lo que es malo. Y me gusta.

Aunque el ejercicio de defensa y protección es algo ya diario y parte de nuestra técnica de supervivencia, comienzo a tender a dejar por ahí tirada,  la desconfianza y el miedo que en algunos momentos permití que me invadieran; porque al ser invitada a compartir un plato de comida en donde no hay mucho, cada grano de arroz viene fortificado con la Taranga (hospitalidad en Wolof)  y el respeto a lo que juzgamos distinto.

Comienzo a reprobarme a mi misma cada que la lástima me golpea al ver a alguien sin zapatos, a un niño con la cara sucia o a una mujer caminando largos trayectos bajo el sol con un bebé a espaldas. La lástima solo nos lastima a los ignorantes y rebaja ante nuestros ojos al supuesto mártir, quien en ocasiones, ha logrado comprender la clave de la vida simplificada. Creo fervientemente que es imposible conocer lo que se esconde dentro de esos cuerpos y mentes. Decido pensar que lo que hay dentro ha logrado aferrarse con tanta fuerza a la vida y ha logrado conocer tanta paz y amor que les resulta natural olvidar algunos detalles.

Comienzo también a poner las cosas en su lugar. Lo que fue, sigue allá y jamás se olvida. Lo que es, está aquí, donde estoy yo. Y mi parte pondré para que lo que quiero que pase mañana, pase.  Mi vida es esta y estoy parada en ella, en mi realidad. Aquí a mi alrededor y mientras yo así lo decida, no habrá guerra que me penetre; aquí no hay hambre porque mientras he tenido comida, la he compartido; aquí no hay gente mala, porque cada vez me convenzo más que la maldad es la expresión errónea de una necesidad ahogada violentamente.

Tengo miles de preguntas: ¿Es acaso la ignorancia de lo que hay en otros mundos, el precio a pagar por la paz y la conformidad? ¿cómo ama un hombre a 4 mujeres y 40 hijos? ¿Qué es el amor en realidad?  ¿Qué pasa por la mente de esa mujer al despertarse? ¿De qué color soy? ¿Qué piensan de mí? Aún así, no pretendo desgastar esta experiencia de vida buscando respuestas aunque he encontrado enseñanzas profundas como: el tiempo de espera dentro de un vehículo de transporte público será directamente proporcional al número de asientos del que este disponga; 6 horas para uno de 50 lugares, 30 minutos para uno de 7.

En el fondo siento que todas mis percepciones, buenas o malas, vienen de la sensación de falta de pertenencia que he experimentado en esta tierra. Físicamente es obvio que jamás me considerarían una de ellos; culturalmente no sé si lograría adaptarme y religiosamente no comparto los valores esenciales, soy parte de otro mundo y lo siento a cada momento. Anto es mi pedazo de mundo en el que me siento amada y comprendida. Mi pedazo de todo; Francia, México, Occidente, Ensenada… que me protege y me hace sentir como en casa en cualquier cuarto de hotel. Y con esta pequeña pero potente sensación me despido de ustedes y en algunos días, de Senegal. El siguiente reporte será expedido, Insha´Allah, desde Cote d´Ivore.

2016-02-18 (1)2016-02-18 (2)

 

  1. Anexo Médico 1.1

Mi ojo médico también se ha mantenido atento, la gente en las calles se ve sana, es raro ver a alguien obeso, las mujeres tienen cuerpos hermosos y se adornan de colores. Los niños tienen miradas y cuerpos fuertes, como si supieran que les espera una vida llena de retos que requieren determinación desde ya. Los hombres son modelos de Netter vivientes y bien delineados. Hablando con un médico general en Kaolack, me contaba que el Paludismo o Malaria ha tenido un buen control en los últimos 10 años y actualmente no es lo que más les preocupa, al parecer las enfermedades crónico degenerativas metabólicas van en aumento, así como los eventos cardiovasculares agudos. Respecto a nosotros dos, parece que estamos en una región  en dónde el Plasmodium ovale y vivax predominan sobre el falciparum, lo cual disminuye tanto el cuadro como las potenciales complicaciones de la infección. Aun así seguimos tomando nuestra doxiciclina cada noche sin efectos secundarios por el momento, no fotosensibilidad, no alteraciones gastrointestinales. El médico que conocí y muchos extranjeros que hemos encontrado coinciden en que el tratamiento profiláctico no es “necesario” y que es muy fácil y rápido tratar un brote agudo. Sinceramente sigo teniendo una confianza firme en las guías clínicas, la OMS, la buena amiga “la medicina basada en evidencia” y en nuestra aparente buena respuesta al tratamiento mencionado. Cada quien sus fuentes. Cambio y fuera.

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