Mi ruptura con Facebook.

Comienzo a odiar Facebook.

Comienzo a no disfrutar ese juego interminable de odio y amor intercalados entre cada publicación superflua. ¿Quién me obliga a pasar sesiones enteras de envidia, deseo, lástima, arrepentimiento, sufrimiento, nostalgia y sueños mágicos?

Durante estos 3 meses de viaje Facebook se ha convertido en uno de esos duendes con personalidad dual; reconfortante e hiriente al mismo tiempo. Ha sido una de las maneras más sencillas de asirme fuertemente a mi país, compartir mi presente contigo, con mis amigos y mi familia y un lugar dónde cada noche logro reencontrarme con la esencia de mi ser social, la cual no encuentro mientras camino en las calles de estos países. Fotos tontas, chistes políticos, anécdotas de mis seres queridos. Pero también es un peligro inminente y he decidido desde hace unos días tomar cartas en el asunto.  Ahí te va una lista de puntos que te harán entender cómo fue que llegué a esta ruptura sentimental con mi ícono azul.

No soy la misma que dejó todo para viajar. Tengo tres meses de haber cambiado radicalmente mi ubicación en el GPS, Google ya no dice México en letras chiquitas y azules, ahora dice Camerún; mi alimentación no es la misma, las cosas crudas y frescas han pasado de ser mi placer saludable a un foco inminente de contaminación; mi rutina de sueño es distinta, no me voy a quejar de eso; mi rutina de actividad física tuvo un cambio radical y aunque hay días que caminamos 5, 8 o 10 kilómetros, también hay días que pasamos 12 horas seguidas sentados en un camión de transporte colectivo. Mis prioridades diarias son otras, la última compra que me hizo inmensamente feliz fue una resistencia eléctrica que me permite calentar el agua en unos cuantos segundos, ideal para nuestros cafés instantáneos matinales. Ya no recuerdo cómo se siente trabajar y sé que poder escribir esto es un lujo que no muchas personas se pueden dar en la vida. Saboreo mi vida de vaga sin oficio, pero espérate un poco antes de que me envidies, que las consecuencias mentales y físicas no se han hecho esperar.

  1. Me siento como como.

“Aquellos que comen grandes cantidades de frutas y verduras son menos propensos a ser ansiosos o deprimidos; la relación existía independientemente de la edad y condición social…una mayor ingesta de vitaminas y minerales puede estar asociado con una mejor salud mental” [1]

“De forma adicional, las deficiencias de ácido fólico o de vitamina B12 causan concentraciones elevadas de homocisteína, lo que puede contribuir a la patogénesis de los desórdenes del ánimo mediados por la respuesta vascular” [2]

“Los estudios clínicos de alimentación o suministro metabólico han demostrado que los individuos alimentados con dieta marginal de selenio reportan más síntomas de depresión y hostilidad que los individuos alimentados con altas dosis de selenio” [3]

 “Fatiga, irritabilidad, apatía y la incapacidad para concentrarse son síntomas frecuentes de deficiencia de hierro. La deficiencia de hierro sin anemia se asocia con altos puntajes de depresión entre mujeres jóvenes que toman anticonceptivos orales” [4]

“La mayor parte del zinc se localiza dentro de las vesículas sinápticas…como un neurotransmisor… es necesario para la síntesis de ADN y la estabilización de la membrana celular. La deficiencia de zinc causa inmunosupresión, lo cual también es una causa frecuente de depresión” [5]

No, no estoy deprimida. Pero siendo completamente sincera contigo si tengo momentos en los que me percibo ansiosa por cosas totalmente triviales e irrelevantes. Esto no es algo nuevo, toda mi vida he sido así, soy el tipo de compradora que puede pasar horas en los pasillos comparando cantidades, precios, calidades y al final no llevar nada por miedo a que no sea una buena idea.
No, no estoy deprimida. Y no, no voy a comenzar con conductas patológicas de la alimentación. No estoy hablando únicamente de kilos (aunque muy probablemente si he ganado unos 2-3), hace meses que no me subo en una balanza. No, no es una preocupación superflua por lo que puedas pensar si me ves una lonjita por ahí en una foto o si captas un ángulo en el que la papada me hace ver rara. , cuando sonrío en las fotos que ves de mí, mi felicidad es real. No, no hago esta declaración abierta para esperar un “estás hermosa mijita, no te preocupes”. No es eso lo que necesito. No espero palabras de reconfort. Al contrario, me atrevo a abrir este tema ante ustedes porque creo que también ustedes merecen esto. La imagen completa.

No, no estoy deprimida. Simplemente les cuento cómo para algunos organismos los cambios ligeros y las deficiencias de minerales, vitaminas y una que otra cosa, nos causan consecuencias totalmente reales. No siempre son ideas producto de nuestra imaginación torcida y desquiacerada como dirían algunas madres que conozco. No, no estoy deprimida, pero el inicio orgánico de un estado depresivo puede ser tan sutil como sentirse “desganada” (fatiga física y emocional), falta de interés o placer por algunas cosas (anhedonia), falta de apetito (hiporexia), o exceso de apetito (término recientemente utilizado Megarexia). Físicamente me atrevo a confesarte que me siento deficiente. Te hablo realmente de mi autopercepción corporal desde que me levanto. Recuerdo claramente la sensación de bienestar físico y emocional que alcanzó su climax el marzo pasado, no te hablaré de kilos ni tallas simplemente me sentía orgullosa de haber llegado a ese punto con puro esfuerzo físico y fuerza de voluntad nutricional, dos de las cosas que más extraño de mi vida pasada. Por suerte, mi profesión me ha dotado de algunos conocimientos respecto al funcionamiento de mi cuerpo y tengo acceso a toneladas de información que me ayudan a entender aún mejor lo que siento y hacer algo al respecto.

  1. La imagen completa y ¿por qué meto a Facebook en toda esta historia?

¿Qué si porque me atrevo a relacionar una falta de nutrientes con mi odio contra Facebook?

¿Nunca te ha pasado que después de mirar durante unos minutos las actualidades de FB, sientes como si hubieras corrido un maratón mental, te hubieran atropellados dos veces, te hubieran dado dos abrazos, un beso en la boca, hubieras matado un perrito y salvado a una aldea entera de refugiados de guerra? Exactamente esa sensación fuerte, agria y dulce me produce mi FB y muchas de las personas que en él desembocan sus ríos de pensamientos y sentimientos diarios. Si agrego eso a mí autopercepción física deficiente, los resultados no me convienen.

Motivada por esta mezcla de sentimientos, me puse a buscar un poco de bibliografía objetiva para saber si acaso soy la única que busco ese ícono azul inconscientemente desde que me despierto y sobre todo si tengo algún pensamiento difícil, triste o conflictual.  Y claro que la respuesta es NO, no eres la única.

Un estudio muestra que Los participantes se inclinaron hacia sus perfiles de Facebook después de recibir un golpe a su ego.”  Smith et al., ( 2013 ) descubrió que el uso de Facebook se relacionó con aumentos en la insatisfacción corporal y los síntomas bulímicos. En otro estudio Los resultados mostraron que los participantes con baja intensidad en el uso de Facebook reportaron en promedio una mayor autoestima que los que no usan Facebook o aquellos con alta intensidad en su uso, mientras que aquellos con mediana intensidad tenían significativamente una mayor autoestima en comparación a los participantes con un uso de alta intensidad.”[6]

Pobre FB. Tan amado y tan odiado. Pero no se preocupen, no estoy a punto de cancelar mi cuenta. A pesar de todo lo anterior estoy convencida que la tecnología es solo una herramienta más que el ser humano ha creado para utilizar en la vida diaria. El secreto, y el reto, radica en saber utilizar adecuadamente la herramienta y no volverse en un esclavo del App.

Claro que no todo es malo.Los estudios han encontrado que Facebook puede ser beneficioso para las personas con baja autoestima por ayudar a estos individuos a crear un puente social con otros” (Ellison et al., 2007; Kim & Lee, 2011; Yu et al., 2010).“Las personas que utilizan Facebook pueden experimentar un sentido de pertenencia y el apoyo social de otros” ( Kim y Lee, 2011; Liu y Yu , 2013) .

Entonces ¿Por qué nadie cuenta la realidad? ¿Por qué todos compartimos únicamente lo que sabemos que los demás envidiarán? ¿Por qué solamente buscamos ser más perfectos que los demás y no más reales?

¡Claro que todos amamos comparar y compararnos! Yo comparo el precio de las naranjas en la calle, comparo la forma en la que las mujeres africanas expresan su amor a sus hijos y esposos, comparamos una ruta contra la otra, el calor de aquí con el de allá. La comparación no es el problema, el detalle es ¿por qué te comparas? Y sobre todo ¿Para qué te comparas?
POMERY (2012) “sugiere que una comparación respecto a un nivel inferior es motivada por la propia voluntad de mejorar la autoestima, esto por el deseo de proteger la autoestima amenazada.”

Después de todo, creo que no soy la única con altas y bajas emocionales naturales, hormonales y nutricionales. Y por eso quise hablar de esto contigo. Para que tengas mi imagen completa.

No solo mostrarte mis fotos con tonos verdes brillantes, sonrisas “enseñando toda la mazorca” como dice una de mis más amadas amigas, playas paradisiacas o platillos exóticos. A mí me encantaría leer estatus de Facebook sinceros y objetivos en los que las flacas digan : “si estoy flaca pero siempre he estado acomplejada y nunca he podido tener músculo dónde quisiera”, o “si estoy flaca pero mi novio me dejó por una gordibuena y no lo he superado”, o una pelo lacio que diga  “sí, amo mi pelo pero me caga levantarme 3 horas antes de salir de mi casa para alaciármelo”, o una pelo china como yo que te diga “sí, me encantan mi pelo salvaje pero en la secundaria lo odiaba y llegué a llorar de coraje por no ser lacia ”.
Seguro habemos muchos que no sabemos qué hacemos daño a los otros publicando lo que parece una vida perfecta y tú me dirás “pos cada uno es responsables de sus traumas, complejos y frustraciones, no?” Sí.  No voy a culpar a la guapa por ser guapa, a la flaca por ser flaca, a la rica por ser rica. Mi pregunta va más allá del ser o no ser. Mi pregunta es para ti, ¿En realidad esa foto con filtro que elegiste postear después de haber tomado 10 y borrado 9 refleja el sentido y la calidad de tu vida? ¿De verdad el vestido perfectamente combinado con los zapatos refleja proporcionalmente la cantidad de objetivos que te has propuesto y has logrado alcanzar en los últimos meses?, ¿De verdad la foto de la familia abrazándose soluciona los problemas tabús de los que nadie habla y que se hacen añejos navidad tras navidad?
¿Cuantas veces he pensado que alguien se ve “muy mal”, “como enfermo”, “de muy mal gusto”, “muy depresivo”… y solo he decidido correr la pantalla hacia abajo.
Por eso me propuse (ayudada por el consejo de una amiga que comparte mi sentir) hacer un cambio en esta relación enfermiza que sostengo con mi cuenta.

Simplemente dejar de ver lo que no me hace bien. Decidí utilizar la herramienta para lo que creo que está hecha, para divertirme y para que tú puedes seguir viviendo nuestro viaje a través de nuestros ojos y mis letras. Así que me quedé con las actualidades de la gente que me hace reír, la gente que me inspira a hacer cosas mejores, que me comparte proyectos interesantes, que me enseña un poco de arte o noticias internacionales, gente autentica que me saca una sonrisa.

Si te sientes igual que yo y tienes ganas de cambiar esos estímulos negativos te recomiendo lo siguiente (todo esto ya lo estoy poniendo en práctica desde hace unos 4 días):

  • Si sabes que no estás comiendo bien, trata de hacerlo mejor.
    • Busca ayuda, consulta un buen nutriólogo, sal al sol, haz ejercicio (yo se que hay miles de blogs al respecto para hace poco descubrí esta lista bastante práctica y anti-tabus http://goo.gl/URV79a), pero no demasiado (http://goo.gl/RNIzgs), respira correctamente, toma agua, deja la soda, bájale a los carbohidratos simples. ¡Sé feliz comiendo!
  • Desintoxica también tu campo visual. En tu vida real elige hablar con gente interesante, gente que te enseñe algo, lo que sea. Agradécele. Sal a la calle, sé amable con la gente, aunque te vean raro, sonríele a tu vecino de tráfico (cuidado con que piensen que le estas tirando la onda, solo una mirada amigable, nada de cochinadas), come en lugares distintos y con opciones sanas. Piensa que hay alguien en tu ciudad haciendo lo mismo que nosotros estamos haciendo en este viaje, así que, si nos envidias, sal y hazlo también; probablemente te sientas un poco más libre y de vacaciones.
  • ¡Limpia tu FB de toda la gente que te resulta tóxica! No importa si está bien o mal o si la persona es consciente o no de su toxicidad, tómate la libertad de limpiar tu campo visual digital. Si no sabes cómo hacerlo sin crearte enemigos gratis, te comparto paso por paso como lo hice y te prometo que te sentirás muy ligero después de hacerlo:

13233241_10154213785143966_819727337_n Debe de haber otra forma en el área de Configuración, pero yo comencé seleccionando directamente las personas de las que me molesta ver publicaciones inútiles y negativas. Tome de ejemplo a Anto para no herir los sentimientos de nadie más (Te amo mi amor J). Una vez en la página de tu amigo indeseable (a quién tampoco quieres eliminar porque puede ser alguien que ves seguido en la vida diaria, o alguien de tu familia o puede haber algún tipo de represalia social) dale click en el área que te señalo con una flecha.

 

S13249453_10154213785088966_1594203812_ne va a abrir una ventana con estas 4 opciones, selecciona la segunda de arriba hacia abajo, debe de decir Dejar de seguir. No te preocupes, según FB, la persona no se va a enterar.

 

 

 

Después de haber seleccionado la opción previa, FB te enviará a una lista de opciones que se ve como la imagen siguiente. Selecciona la lupa azul para ver todos los amigos a los que puedes dejar de seguir. Te puede tomar un buen rato y puede representar todo un dilema moral. No te preocupes, es solo vida digital, todo es reversible en FB.

 

Si todo esto te parece muy complejo y estúpido, simplemente cancela tu cuenta de Facebook y te darás cuenta que la vida real es mucho más emocionante. Por mi parte, si algún día desaparezco de FB, sabes que me seguirás encontrándome en este blog porque ser leída por ti es algo que disfruto sincera y profundamente (y porque pagué el dominio y no pienso tirar esos 15euros a la basura).

 

[1] Referencia 1

[2] Referencia 2
[3] Referencia 3 (mismo artículo)
[4] Referencia 4 (mismo artículo)
[5] Referencia 5
[6]Referencia 6