Nepal. La vida y su ciclo mágico.

Un recordatorio de veintitantos días de que pase lo que pase, estamos juntos, el tiempo vuela, las cosas pasan, la vida sigue y nosotros seguimos… en el camino. Nepal nos regaló sensaciones lindas y fuertes; lugares, caras y emociones que no creo olvidar jamás; nos prestó a dos compañeros de viaje (que reencontramos después de India, Anne y Matthieu)  que nos hicieron sentir por un momento en un cierto lugar que semejaba una casa, un grupo de amigos; Anne, sin saberlo se convirtió por unos días en la representación virtual de todas mis amigas en una y me hizo bien, muy bien.

Nepal me recordó y me mostró que “los sabios ceden”, desde el inicio. Me recibieron en el aeropuerto con una sonrisa y la noticia de que ser mexicana, no funciona en la aduana nepalesa. Mi pasaporte mexicano no se dejó reconocer hasta que fue calificado como “sospechoso” lo cual me obligó a entrar al país como estadounidense contra mi voluntad patriótica en pleno mes de septiembre. Definitivamente hay cosas peores en el mundo así que después de una hora de dimes, diretes e intentos fallidos de sostener mi nopal en lo alto de mi frente, decidí CEDER , y me rendí ante la facilidad de ser gringa: ¡Welcome to Kathmandu!.

El primer día en las calles fue una dulce sorpresa, recibimos un “thank you”,  un “sorry” y varias sonrisas que nos hicieron convencernos que habíamos dejado la India muy atrás. Hay que aceptar que la comida es menos orgasmica que toda la que probamos durante el mes previo, pero el silencio (relativo) y el trato humano que recibimos de todos los extraños, fue un precio justo a pagar. Desde mi muy humilde punto de vista, Nepal tuvo todo lo bueno que India nos quedó debiendo con unas pizcas extras de tranquilidad, civismo y amabilidad.  Las semanas se fueron un poco como agua entre comunicaciones intuitivas con la gente que no masticaba el inglés, pequeños paseos en las montañas nubladas y aveces lluviosas, entre niñas coquetas que me explicaban con ojos y señas dónde vivían y gente dándonos instrucciones complejas en las calles con un solo movimiento de manos. La educación moral, cívica y familiar nos pareció tener una fuerza que traspasa muros, instituciones y regiones. Wikipedia es gratis desde tu celular nepalés, dato curioso que se agrega a nuestra lista de causas/efectos de nuestra buena impresión sobre le país. La religión es principalmente el hinduismo aunque el budismo está fuertemente presente e incluso diría, entremezclado con el primero.

Nepal también fue el lugar dónde nos reencontramos con Núria!  una españolita hiperactiva y de risa y sonrisas contagiosas que conocimos (junto a Eli, Ana y Angie) en Zanzibar hace alguno meses. Todas ellas pertenecen a un grupo cibernético que reúne viajer@s español@s que agarran camino y no le tienen miedo a la convivencia viajera. Esta vez no pudimos ver a las 3 chicas que la acompañaban en Zanzibar pero eso nos valió la suerte de conocer a JuanJo, Juan, Montse y Silvia, su nuevo grupo de viaje. Pasamos poco mas de 24 horas con este lindo grupo de personalidades muy variadas, amable, escandaloso y dicharachero y por motivos de planes cada uno tomamos un bus distinto y nos dijimos de nuevo “Hasta la próxima!”. ¡Quién sabe dónde! Gracias por esas horas llenas de comida y risas. Esperamos verlos pronto ya sea en México, España, Francia o…?

Esta vez la descripción del país no me tomará tanto como otros. No sé si sea porque Nepal me gustó tanto que no tengo más que agregar a ese veredicto. Definitivamente volvería. Definitivamente lo pongo en mi Top 3 de este viaje (al lado de Madagascar y Benin). Pero por más que guste y por más feliz que algo nos haga, hay que recordar la premisa de ese que dijo que lo único real en este mundo es el cambio constante y permanente. Y por mucho bien que algo nos haga, el cambio sigue, los países esperan y los planes cambian como cada día desde hace ya algunos días…

Varios me han comenzado a preguntar, más de lo habitual, “¿Cuándo regresan?”.

¿Será que ya comienza a ser tiempo?. Mi hermano me confesó que por algunas semanas olvidó que seguíamos viajando y cuando lo volvió a asimilar sintió cansancio ajeno. Si, a veces me canso. Pero estas últimas semanas han sido un reconfort físico, mental, emocional, nutricional y climático importante. Justo hoy, nos sentimos de vacaciones y creemos estar listos para retomar fuerzas durante nuestra estadía en Tailandia, que además de ser un país fácil para los turistas, me va a regalar 2 semanas con mis padres!. Antes de salir de México, le conté a mi abuela el trayecto que seguiríamos (o que pensábamos seguir), y lo primero que se le escapó fue  un “hay que flojera mijita…” y entiendo que pueda comenzar a verse así desde lejos. Hay días que yo misma lo pienso y me pregunto cual es la razón exacta por la que estamos haciendo esto el día de hoy.  Hay días que me respondo muy acertadamente, hay días que simplemente hago que se me olvide la pregunta con una película o con una buena plática con mi admirable compañero de viaje.

Nepal fue un país de sueños. Me hizo soñar con muchas cosas, yo diría exactamente 27 días de sueños, eso duró para mí. La tranquilidad de su cultura y su gente me regaló el silencio que no había tenido en India, el silencio que me faltaba para escuchar con claridad algunos sueños que viven en voz baja. Y todo esto me hizo hacer esta lista, mía y de la gente que me he encontrado últimamente. No creo que sea solo de la gente que viaja, es de todos los que viven. Pero bueno, estos últimos meses no he tenido mucho contacto con gente sedentaria.

¿Con que sueñan (soñamos) los viajeros crónicos?

  • A veces con regresar a casa.
  • Con tener un jardín dónde cultivar verduras.
  • Con que nos dejen de dar bolsas de plástico en todas partes.
  • Con dejar el trabajo que no les/nos gusta.
  • Con la esperanza de lograr integrarse a la próxima cultura dónde nos tocará vivir.
  • Con encontrar un trabajo que haga feliz y al mismo tiempo deje tiempo y dinero para viajar (más!) de vez en cuando.
  • Con abrir el negocio de sus sueños.
  • Con cambiar drásticamente de profesión.
  • Con cambiar sutilmente el giro de la profesión.
  • Con volver a ahorrar.
  • Con restaurantes con menús ilustrados que nos permitan adivinar como se va a ver realmente lo que nos comeremos.
  • Con ser papás algún día.
  • Con nunca tener hijos.
  • Con hacer rendir el dinero sin necesidad de tener mucho.
  • Con hoteles en los que el wifi funcione.
  • Con volver a tener carro.
  • Con volver a tener casa.
  • Con que la aseguranza cubra y reembolse lo que sea que pueda llegar a pasar durante el viaje.
  • Con un baño que huela a limpio.
  • Con poder dejar todo en la regadera sin miedo a que te roben el jabón…
  • Con volver a “casa” y re descubrir los kilos y kilos de cosas que hemos mandado durante meses por paquetería!
  • Con volver a tener a mi Kila y a mi Gali de mascotas… aunque no sea en el mismo país.
  • Con no tener que negociar el precio de todo lo que se quiere/necesita/compra.
  • Con volver a tener el control de mi estilo de vida (deporte y comida).
  • Con volver a ver un día a la gente linda que se conoció en el camino.
  • Con volver a algunos lugares.
  • Con jamás tener que volver a algunos otros.
  • Con un futuro profesional gratificante económica y emocionalmente.
  • Con ver a esos amigos que tanta falta hacen.
  • Con conocer a los hijos de los amigos que están lejos.
  • Con que las familias no cambien demasiado en nuestras ausencias; que nadie muera, se enferme, nos olvide, sufra…
  • Con que nadie cercano se case en nuestra ausencia! (egoístamente)
  • Con poder transportar a gente con el puro pensamiento.
  • Con la desaparición de las visas.
  • Con la extinción de los vendedores que te ven la cara con alevosía.
  • Con un poco de soledad y silencio.
  • Con jabones que huelan bien.
  • Con sol adecuado para que la ropa se seque y a la vez se pueda tomar una siesta sin necesidad de ventilador.
  • Con agua caliente en la regadera (de vez en cuando).
  • Con atardeceres sin mosquitos.
  • Con camiones de noche con buen reclinado y un aire acondicionado sutil.
  • Con almohadas sin olores a vidas pasadas…
  • Con menos azúcar en los tés y cafés.
  • Con puestos de comida buena, bonita y barata.
  • Con playas con arena finita, no arena que deja heridas (superfluo, pero importante).
  • Con electricidad suficiente para que la cámara y el teléfono no mueran.
  • Con nunca olvidar todo lo que hemos vivido.
  • Con no volver a sufrir por cosas que ya se sufrieron una vez.
  • Con volver un día y poder vivir sedentariamente sin sufrir los síntomas del virus del nómada eternamente insatisfecho.

Soñamos despiertos, porque en las noches dormimos profundamente, abrazados, sin pensar en el despertador que no sonará. Me duermo feliz por tener la dicha de olvidar de vez en cuando en dónde estoy, me bastan unos segundos para reconocer las coordenadas. Seguro hay más sueños, pero dicen que algunos se deben de guardar en secreto para que se cumplan más rápido…